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Por: Lcda. Daniela Cardenas
Periodista Divinia

En un mundo artístico que a menudo busca la ruptura y lo efímero, surge una voz —y una mano— que decide volver la mirada a lo eterno.

Susana Alamán, artista valenciana, es una combinación refrescante de juventud, dulzura y una convicción inquebrantable.

Formada en Bellas Artes en Valencia y actualmente cursando un Máster en Producción Artística, Susana ha decidido dedicar su talento exclusivamente al arte sacro.

Hablamos con ella sobre su proceso, su encuentro con la fe y cómo sus pinceles buscan ser un puente entre lo humano y lo espiritual.

El Llamado del Arte y el Encuentro con la Fe

P: Susana, cuéntanos un poco sobre tus inicios. Entraste a estudiar Bellas Artes siguiendo una pasión que venía desde tu infancia, pero algo cambió radicalmente en el camino. ¿Cómo fue ese momento en el cuarto año de carrera?

Susana Alamán: ¡Así es! Desde niña sentí que el arte era mi lugar en el mundo. Pero fue en el último tramo de la carrera cuando viví un encuentro personal con Jesucristo que lo cambió todo. No fue solo un cambio espiritual, fue una transformación total de mi visión como artista. Sentí que mi técnica y mi creatividad ya no me pertenecían solo a mí, sino que debían tener un propósito mayor.

P: Fue entonces cuando pintaste tu primera virgen. ¿Sentiste miedo al decidir dedicarte exclusivamente al arte sacro siendo tan joven?

SA: Mucho. Me sentía un poco sola en esto; no conocía a nadie de mi edad o de mi entorno que se dedicara únicamente a lo sagrado.

Pero ocurrió algo que solo puedo llamar milagro: apenas dos semanas después de tomar esa decisión, Dios puso en mi camino a una mujer que también hacía arte sacro. Fue la señal y el empujón que necesitaba para saber que no estaba equivocada.

Pinceles y Cinceles: La Biblia como Inspiración

P: No solo te destacas en la pintura, también eres una talentosa escultora. ¿Cómo decides qué historias de la Biblia llevar al lienzo y cuáles tallar en la escultura?

SA: La Biblia es una fuente inagotable. Mis pinturas más inspiradoras suelen ser las de Jesucristo y las distintas advocaciones de la Virgen. En la escultura, me gusta mucho trabajar los personajes bíblicos, darles esa tridimensionalidad que los hace sentir presentes.

Mi propósito es siempre el mismo: que la obra no se quede en la estética, sino que ayude a las personas a acercarse a Dios.
P: Tienes un proyecto de investigación actual que está llamando mucho la atención: una serie de réplicas de los Papas del Vaticano. ¿Qué tiene de especial esta colección?

SA: Es un trabajo muy significativo para mí. He querido retratar a los Papas desde una perspectiva mucho más humana y cercana. A menudo los vemos de forma muy institucional, pero en estas pinturas los vemos conversando con la gente, mostrando esa cercanía que debe tener la Iglesia. Es una forma de recordar que la santidad y el liderazgo también pasan por lo humano.

Una Visión de Futuro para la Iglesia

P: Como artista joven, ¿cómo ves el panorama del arte dentro de los templos actuales?

SA: Creo firmemente que las iglesias necesitan actualizarse visualmente. El arte sacro no es algo del pasado; es una herramienta viva.

Sueño con iglesias más vistosas, con una estética que hable al hombre y a la mujer de hoy, para que, al entrar en un templo, la belleza sea lo primero que les susurre algo sobre Dios.

P: ¿Te ves haciendo esto por mucho tiempo?
SA: Me veo toda la vida haciendo esto. Pintar y esculpir para la gloria de Dios no es una etapa para mí, es mi vocación definitiva.

Nota del Editor: La obra de Susana Alamán es un recordatorio de que la fe y el arte contemporáneo pueden caminar de la mano con una armonía asombrosa. Pueden seguir su trabajo y sus próximos proyectos a través de su portafolio artístico.

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