Hay historias de emprendimiento que nacen del intelecto, y hay otras, mucho más profundas, que germinan directamente en el corazón y en la memoria afectiva. Este es el caso de María Fernanda Miranda, una costarricense entusiasta, alegre y profundamente trabajadora que ha logrado convertir la devoción católica en una propuesta artística con sello propio.
Maestra de educación básica de profesión y abnegada madre de tres hijos, María Fernanda combina su amor por la enseñanza con una sensibilidad estética excepcional. Lo que comenzó durante la pandemia como una exploración en la bisutería colorida de alta calidad, dio un giro decisivo tras la partida de su abuelita materna. Ante la petición familiar de confeccionar los rosarios para su novenario, María Fernanda puso todo su amor e ilusión en piezas que no solo honraron la memoria de su abuela, sino que conmovieron a todos los presentes. Así nació Luz Divina (@luzdivina_cr), un proyecto que hoy emociona e inspira dentro y fuera de Costa Rica.
En esta entrañable conversación, la creadora nos comparte los orígenes de su emprendimiento, sus célebres pulseras rosario y su hermosa visión de futuro.
—María Fernanda, ¡qué alegría tenerte con nosotros! Tu historia con Luz Divina combina la educación, la familia y la fe. ¿Cómo recuerdas esos primeros pasos y qué significado tenía para ti la bisutería antes de transformarse en un proyecto devocional?
—¡Hola! Muchísimas gracias por el espacio. Para mí la creatividad siempre ha sido un canal hermoso de expresión, y como maestra de educación básica, siempre he estado rodeada de dinamismo y color. Durante la pandemia, buscando una vía de escape y creación, empecé a trabajar en piezas de bisutería tradicional: me apasionaba buscar excelentes materiales y llenar cada diseño de mucho colorido. Sin embargo, en ese momento era un pasatiempo hermoso, sin imaginar el propósito tan grande que Dios me tenía preparado a través de las manos.
—Hay un punto de inflexión muy emotivo en tu vida: la partida de tu abuelita materna. ¿Cómo se convirtió ese momento de duelo en la semilla de Luz Divina?
—Mi abuelita era una mujer sumamente católica, con una fe inquebrantable. Cuando falleció, la familia me pidió que hiciera los rosarios para sus días de novenario. Acepté el reto con el corazón encogido, pero lo asumí con muchísimo amor e ilusión, pensando en ella en cada cuenta que enhebraba. Cuando entregué los rosarios, la reacción de todos fue mágica: quedaron encantados con el acabado y la delicadeza. A partir de allí, personas allegadas comenzaron a encargarme piezas para rezos, misas y funerales. Ahí entendí que no estaba haciendo simples accesorios, sino instrumentos de oración.
—Uno de los grandes aciertos de tu marca son las célebres pulseras rosario, que se han convertido en un auténtico fenómeno. ¿Cómo surgió esta idea tan práctica y bonita?
—Al ver la respuesta con los rosarios tradicionales, me di a la tarea de investigar y buscar materiales ideales que unieran durabilidad, belleza y significado espiritual. Así nacieron las pulseras rosario. Quería crear una pieza funcional: que las personas pudieran llevarla en su muñeca de forma elegante y decorativa durante el día, pero que a la vez tuviera la estructura completa para poder rezar el rosario en cualquier lugar, ya fuera en el autobús, en la oficina o caminando. Se convirtieron en nuestro producto más vendido; las elaboramos en variedad de piedras, tamaños y modelos, y la cantidad de encargos que recibimos a diario nos llena de gratitud.
—Además de los rosarios y las pulseras, ¿qué otros productos forman parte del universo de Luz Divina?
—Hacemos todo tipo de bisutería católica combinada con medallitas y estampitas de la Virgen y de Nuestro Señor Jesucristo. Pero otro de nuestros grandes productos estrella son las bendiciones de cuarto, pensadas especialmente para los niños, bautizos y cumpleaños. Como maestra, los niños tienen un lugar enorme en mi corazón, y poder crear piezas llenas de protección y luz para sus habitaciones es algo que me llena el alma.
—Se nota que tu trabajo va mucho más allá de lo comercial. En lo personal y familiar, ¿qué ha representado este camino creativo para ti?
—Siento con absoluta certeza que crear estas piezas me ha encontrado verdaderamente con mi fe católica. Me ha acercado muchísimo a Dios, y no solo a mí, sino a toda mi familia y a mis tres hijos. Luz Divina nos ha enseñado a ver la presencia de Dios en los detalles pequeños, en el trabajo hecho con esmero y en la paz que una pieza puede llevar a un hogar que atraviesa un momento difícil o de celebración.
—Eres una mujer con una energía contagiosa y grandes metas. ¿Hacia dónde sueñas llevar Luz Divina en los próximos años?
—¡Sueño en grande! En los próximos años me encantaría que Luz Divina crezca a través de la formación digital. Mi meta es crear tutoriales online para que niños y mujeres de todo el mundo puedan aprender a elaborar sus propias piezas de bisutería católica. Quiero multiplicar este oficio, compartir lo que he aprendido y permitir que otras personas encuentren en el arte manual una fuente de trabajo, de oración y de encuentro con Dios.

