- Por: Lcda. Daniela Cárdenas
Con más de 35 años de trayectoria, la reconocida artista plástico Lara Di Cione nos abre las puertas de su universo creativo. Formada entre la Escuela de Artes de Universidad Central de Venezuela de Caracas y los históricos talleres de Florencia, Italia, Di Cione reside actualmente en Madrid, donde compagina su labor creativa con la enseñanza y las visitas guiadas en el Museo Leonardo Da Vinci.
Además, imparte clases a niños, jóvenes, adolescentes, adultos en centros culturales estatales y privados de la Comunidad de Madrid.
En esta entrevista, conversamos sobre sus inicios, su fe inquebrantable y su reciente reconocimiento por parte del Ministerio de Cultura de España.
La Entrevista
Daniela Cárdenas: Lara, tienes una trayectoria envidiable que comenzó con una sólida formación académica. Mirando hacia atrás, ¿qué papel jugó tu entorno familiar en esa decisión de vida?
Lara Di Cione: Mi madre fue mi gran pilar. Ella creyó en mi talento desde el primer segundo; no solo me apoyó emocionalmente, sino que me impulsó activamente inscribiéndome en cursos y fomentando mi formación constante. Sin su fe en mis capacidades, el camino hacia Caracas y luego hacia Florencia no habría sido el mismo.
D.C.: Actualmente resides en Madrid y te desempeñas como monitora en el Museo Leonardo Da Vinci. ¿Cómo influye el contacto con los grandes maestros y la enseñanza en tu propia obra?
L.D.: Es una retroalimentación constante. Dar clases de pintura, acuarela y dibujo, especialmente a niños en colegios, me permite fomentar el aprendizaje y mantener viva la curiosidad. Además, servir al prójimo a través del conocimiento es vital para mí. Siempre digo que quien no vive para servir, no sirve para vivir.
D.C.: Hablemos de tu propuesta actual. Has cautivado a muchos con tu línea de «pintura bajo el agua». ¿Qué buscas plasmar en esa interacción del cuerpo humano con el elemento acuático?
L.D.: Me fascina la estética de los nadadores y la distorsión sutil que el agua produce en la figura humana. Es una exploración de la fluidez y el movimiento sumergido, buscando capturar una atmósfera de paz y libertad que solo el agua puede brindar.
D.C.: Sin embargo, hay otra faceta muy profunda en tu trabajo: la pintura religiosa. Tus representaciones de Jesucristo son conmovedoras. ¿Cómo se conecta tu arte con tu espiritualidad?
L.D.: Soy una mujer profundamente devota a la fe católica. Para mí, pintar a Jesucristo es una forma de oración y un testimonio de mi entrega. Mi arte es una herramienta para honrar a Dios y compartir esa devoción con quienes observan mi obra.
D.C.: El 2026 ha sido un año de hitos, recibiste el premio del Ministerio de Cultura de España por la ilustración de Romancero Gitano de Federico García Lorca. ¿Qué significó para ti incursionar en el mundo editorial con una obra tan emblemática?
L.D.: Fue un reto maravilloso. La ilustración de libros me permite dar una nueva dimensión a la narrativa escrita. Recibir este reconocimiento por un libro de Lorca es un honor que me impulsa a seguir explorando este camino literario, el cual planeo continuar integrando en mi carrera.
D.C.: Entre pinceles, museos y premios, también está tu faceta personal. Sabemos que tu hijo es una parte fundamental de tu vida en Madrid.
L.D.: Absolutamente. Es mi único hijo y lo amo profundamente. Tenerlo cerca aquí en Madrid es mi mayor alegría y mi motor diario.
D.C.: Finalmente, ¿qué sigue para Lara Di Cione?
L.D.: Seguiré pintando con la misma pasión de siempre. Mi plan es profundizar en la ilustración de libros, continuar con la docencia en los colegios y, sobre todo, seguir utilizando el arte como un canal de servicio y entrega a los demás.
Pienso continuar en el Museo y poder gestionar algunas actividades culturales en el mismo y además continuar con la docencia en Bellas Artes y mi investigación plástica.


