Por: Daniela Cárdenas Periodista Divinia
Hola, Clara! Qué gusto tenerte este viernes por aquí. Para empezar y romper el hielo, ¿cómo nace esa chispa que te lleva a dedicar tu vida entera a un tema tan singular como las apariciones marianas en el arte?
¡Hola! Qué alegría estar conversando contigo. Pues mira, todo viene de casa de mis padres. Vengo de una familia donde el arte no era una opción, era el aire que respirábamos; mis padres y todos mis hermanos destacamos en el arte de una u otra forma. Pero en mi búsqueda personal, quería encontrar un nicho que tuviera un alma profunda.
Me puse a estudiar exhaustivamente las apariciones marianas de diferentes países de Europa y América, y sentí que cada advocación guardaba un mensaje y una energía única que necesitaba ser plasmada.

Justamente, cuando uno ve tus obras, lo primero que sorprende es que rompes por completo con la estética sacra tradicional. ¿Cómo defines tu estilo pictórico?
Mis vírgenes son totalmente contemporáneas, vibrantes y muy alegres. Trabajo sobre lienzo, madera, papel e incluso me atrevo con el dibujo sobre mármol.
El rasgo más distintivo de mi obra es que son trazos sin rostro, ejecutados con una paleta altamente colorida. Al quitarles las facciones tradicionales, busco que cualquier persona, sin importar de qué país o cultura sea, pueda proyectar su propia fe, su propia historia y su mirada en la imagen. No pinto una virgen estática del pasado, pinto una presencia llena de vida y color para el presente.
Además de la variedad de soportes, te has abierto muchísimo al mundo digital. Para muchos artistas consagrados esto sigue siendo un tabú, ¿cómo lo vives tú?
¡A mí me encanta la tecnología y el arte digital! Reproduzco varias de mis piezas en formato digital y lo hago por una razón muy sencilla: los costes de una pintura exclusiva en lienzo o mármol pueden ser inaccesibles para muchos.
Quiero que el arte llegue a las casas de la gente común, a los jóvenes, a familias que tal vez no pueden pagar una obra original, pero que merecen tener una pieza bella y significativa en su hogar. El arte debe ser accesible y generar comunidad.
Entre tantas vírgenes que has pintado de América y Europa, hay una creación muy especial que se ha convertido en todo un símbolo global: la «Virgen de los emprendedores». ¿Cómo surge esta idea y qué significa para ti?
Esa ha sido una de las bendiciones más hermosas de mi carrera. Es una creación totalmente de mi autoría pensada para quienes arriesgan, para los que levantan un negocio desde cero con esfuerzo y fe. Hoy en día, emprendedores de distintos países imprimen y reproducen esta virgen para tenerla en sus locales, tiendas y oficinas como un amparo y una guía. Ver que mi arte acompaña el sueño de otros creadores de realidades es algo que me llena el corazón de orgullo.
Para ir cerrando, Clara, una mujer tan alegre, extrovertida y jovial como tú, ¿cómo se proyecta en el futuro?
¡Toda la vida me veo pintando! No conozco otra forma de existir. Mientras tenga un pincel en la mano, color en la paleta y historias marianas por descubrir, estaré feliz creando y conectando con la gente. Esto apenas empieza.

