Por: Lcda. Daniela Cárdenas | Especial para Divinia.art
En una reciente y conmovedora transmisión de Instagram Live para Divinia.art, tuvimos el honor de conversar con el artista plástico Juan Oliva. Su obra, caracterizada por una fuerza visual única, es el reflejo de una vida dedicada al servicio, a la salud y a la fe.
Aquí resumimos los momentos más impactantes de un encuentro donde descubrimos que el arte, al igual que la medicina, tiene el poder de sanar.
Daniela Cárdenas: Juan, tu obra tiene una carga emocional que se siente apenas uno la mira. ¿Qué es lo que impulsa hoy tu pincel?
Juan Oliva: «Es una danza entre mis dos mundos, Daniela. Soy enfermero de profesión y aún trabajo activamente en ello; amo ayudar a las personas directamente. Pero también descubrí que puedo curar el alma a través del arte. El lienzo es mi otro espacio de sanación».
D.C.: Ese equilibrio entre la ciencia de la enfermería y la creatividad del arte es fascinante. Además, sabemos que estás estudiando artes plásticas formalmente. ¿Por qué consideras que esta preparación es necesaria?
J.O.: «Absolutamente. Creo firmemente que la pasión no es suficiente; hay que prepararse para aprovechar al máximo el talento que Dios nos dio. Estudiar técnica me permite expresar lo que siento con mayor claridad y respeto hacia el espectador».
D.C.: En Divinia.art valoramos la profundidad de cada pieza. Tu obra sacra es muy potente. ¿De dónde nace esa conexión tan fuerte con lo espiritual?
J.O.: «De mi fe, Daniela. Soy un hombre altamente devoto, creo en los milagros y la inspiración más grande me la da lo sagrado. Seguiré pintando arte sacro porque es mi forma de dar gracias y de llevar esperanza. Es mi mayor refugio. Irónica comencé a pintar en un momento en el que me había apartado un poco de mi fe y el arte me llevó a retornarla.
D.C.: Hablando de refugios, nos contaste un dato curioso sobre tu obra inicial. ¿Cuál es esa pieza que consideras tu mejor logro o la que más tiempo te tomó?
J.O.: «Esa obra nació en medio del caos, es un paisaje y se creó durante el pánico de la pandemia en España. Yo salía todos los días a trabajar como enfermero, con mucho miedo al riesgo. Al regresar a casa, mi única forma de procesar ese terror era pintando. Esa pieza, creada entre la fragilidad de la vida y la fuerza de la fe, es la que más me ha marcado».
Lo que define a Juan Oliva:
- Doble vocación: Sanar cuerpos como enfermero y almas como artista.
- Formación continua: Estudiante de artes plásticas para perfeccionar su técnica.
- Devoción inquebrantable: Un firme defensor del arte sacro como su mayor fuente de inspiración.
Daniela Cárdenas: Juan, tu camino hacia el arte tiene un origen muy curioso. Tú querías ser médico, pero un encuentro inesperado cambió tu rumbo. ¿Cómo fue ese momento en que decidiste cambiar el estetoscopio por el pincel?
Juan Oliva: «Así es, Daniela. Mi meta era la medicina, hasta que vi a una compañera que, además es también enfermera, que creaba cuadros maravillosos en su ordenador. Eso me impactó profundamente; me di cuenta de que el arte era una herramienta de vida.
Comencé a pintar en 2015, en medio de un proceso emocional muy fuerte, y descubrí que a través del lienzo podía expresar emociones que no me cabían en las palabras».
D.C.: Tu primera obra fue una metáfora de tu propio renacer. Cuéntanos sobre ese amanecer en la Sierra de las Palomas, en Cádiz.
J.O.: «Esa pintura fue mi ‘despertar’. Elegí la Sierra de las Palomas, en el sur de España, y pinté un amanecer. No fue solo un paisaje; fue el símbolo de mi propia luz saliendo después de la oscuridad. Fue el momento en que acepté mi identidad como artista y decidí que este sería mi lenguaje para siempre».
D.C.: Hay una pieza en tu trayectoria que destaca por su carga espiritual y el tiempo que te tomó concluirla: la Virgen del Rocío. ¿Qué significó para ti este encuentro con la fe en Andalucía?J.O.
«Ese es, sin duda, mi cuadro más importante. Lo pinté en un momento de conversión personal, cuando sentía que había perdido la fe. Durante una peregrinación a la que fui a trabajar como enfermero, tuve un encuentro real con Dios que me transformó. Decidí pintar a la Virgen, la gran iconografía de Andalucía, y me tomó dos años terminarla.
Fue un proceso de sanación y reencuentro que quedó plasmado en cada trazo»
Puntos clave añadidos al perfil de Juan Oliva
Desempeño: Es de profesión enfermero y quería ser médico pero descubrió su vocación como artista y se está preparando.
Inicio: 2015 como válvula de escape emocional a raíz de conflictos personales que lo conectaron con el arte.
El despertar: Paisajismo simbólico en la provincia de Cádiz.
Obra cumbre: La Virgen del Rocío, una iconografía que representa su retorno a la fe tras dos años de trabajo constante

