Por: Daniela Cárdenas
Pilar Izzo es luz, energía y puro color. Esta artista venezolana, radicada actualmente en Canarias, transmite en cada una de sus palabras la misma pasión que destila su obra.
Con una sólida trayectoria como profesora de arte y fotografía en Caracas, su proceso migratorio hacia España no frenó su espíritu inquieto; al contrario, fue el catalizador para dar vida a una propuesta innovadora: la fotopintura, una técnica que promete tender un puente entre la era digital y la plasticidad del arte tradicional.

Daniela Cárdenas: Pilar, emigrar siempre implica hacer espacio en la maleta, pero tú te llevaste un equipaje bastante peculiar desde Caracas: miles de capturas y una vasta experiencia docente. ¿Cómo nació la inquietud que te llevó a crear la fotopintura?
Pilar Izzo: ¡Así es, Daniela! Cuando emigré a España me traje conmigo un banco gigantesco de fotografías que había capturado a lo largo de los años en Venezuela. Al llegar aquí, sentí la necesidad profunda de hacer algo especial con todo ese material visual. Tenía esa inquietud latente y empecé a experimentar sin miedo con el diseño gráfico y la edición fotográfica. Fue un proceso de ensayo, error y aprendizaje constante hasta que logré perfeccionar la técnica que hoy llamo fotopintura.
Daniela Cárdenas: Explícanos paso a paso en qué consiste este concepto. ¿Cómo interviene la tecnología y en qué momento entra la mano de la artista?
Pilar Izzo: Es un proceso bidireccional y muy orgánico. Por un lado, tomo una fotografía de mi autoría, la recreo digitalmente y, una vez que logro la composición deseada, la imprimo en un papel especial de algodón de máxima calidad. El toque final se lo doy a mano, aplicando pintura en relieve directamente sobre la impresión para otorgarle textura y volumen. Por otro lado, también hago el proceso inverso: pinto una obra, le tomo una foto, la edito digitalmente, la imprimo y la intervengo nuevamente a mano con relieve. Finalmente, monto cada pieza en sus marcos decorativos.
Daniela Cárdenas: Es una fusión fascinante. Insistes mucho en que la fotopintura no es solo un estilo personal, sino una propuesta con proyección. ¿Hacia dónde apunta esta idea?
Pilar Izzo: Estoy convencida de que la fotopintura puede ser una verdadera revolución para fusionar el arte moderno y contemporáneo de la era digital con el arte manual más tradicional. No se trata de sustituir un medio por otro, sino de hacerlos convivir. Mantenemos la riqueza visual del trabajo digital y la calidez e imprevisibilidad del trazo hecho a mano.
Daniela Cárdenas: Viendo tus piezas se percibe muchísima vitalidad. ¿Qué temas abordas en tus colecciones y cómo estructuras tu trabajo?
Pilar Izzo: Me apasiona pintar la naturaleza, las flores, los paisajes y también hacer reinterpretaciones de arte de museo. Suelo trabajar por proyectos continuos, creando series de seis a siete cuadros por colección para mantener una coherencia visual y narrativa.
Daniela Cárdenas: El color es sin duda el gran protagonista de tu propuesta. ¿Qué buscas transmitir cuando una de tus obras llega al hogar de alguien?
Pilar Izzo: Quiero que mi idea trascienda fronteras. Siento que las viviendas modernas han caído en un estilo demasiado minimalista, sobrio y carente de color. Mi objetivo con la fotopintura es devolverle la alegría, el colorido y la vida a esos espacios neutros, llevando un pedacito de luz y entusiasmo a cada rincón.

