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Durante la última década, las pantallas dictaron las reglas del juego visual. Consumimos arte a través de píxeles, filtros y feeds infinitos.Aun no llegaba el boom de la hipertactilidad

Sin embargo, el arte contemporáneo está experimentando una reacción fascinante frente a la saturación digital: la pintura está abandonando la bidimensionalidad para convertirse en una experiencia física e irreplicable.

Hoy exploramos la tendencia que está definiendo los estudios de los artistas y las ferias internacionales: la pintura hipertáctil y de ensamblaje matérico. Una corriente donde el lienzo ya no es solo un soporte, sino un cuerpo con relieve, cicatrices y texturas que exigen ser vistas en persona.

La Esencia de la hipertactilidad: El Material como Mensaje

A diferencia del minimalismo pulido o la abstracción geométrica que dominaron años anteriores, esta corriente celebra «la huella del artista». Se busca aquello que una Inteligencia Artificial no puede emular en una pantalla texturizada: la aleatoriedad de la materia, el peso físico de los elementos y la imperfección orgánica.

Las obras pertenecientes a esta tendencia no decoran una pared; construyen un entorno. Son piezas de gran formato que juegan con la luz ambiental, proyectando sombras propias gracias a sus relieves y cambiando según el ángulo desde el que se miren.

Técnicas Clave: Rompiendo el Límite del Lienzo

Para lograr este nivel de tridimensionalidad, los pintores contemporáneos están fusionando la academia con la experimentación física a través de tres técnicas principales:

Empaste Extremo (Heavy Impasto): Aplicación de capas de pintura tan densas que tardan meses en secar. El óleo o el acrílico se esculpen directamente sobre la superficie usando espátulas industriales, paletas de construcción o las propias manos.

Deconstrucción y Refragmentación: Artistas que rasgan, cortan o queman el lienzo original para luego reconstruirlo mediante costuras visibles, nudos o superposiciones de otras telas como el lino rústico y el yute.

Adición Matérica Orgánica: Mezclar el pigmento puro con elementos de la tierra para alterar su química y su densidad, creando acabados agrietados que emulan la erosión de la naturaleza.

Materiales de la hipertactilidad:  Más allá del Óleo Tradicional

Los materiales de esta nueva ola demuestran que las tiendas de arte tradicionales se han quedado cortas. En el taller de un pintor contemporáneo hoy encontramos:

Pastas de modelar y arenas de cuarzo: Utilizadas para dar volumen y cuerpo antes de aplicar el color.

Hojas de metal (Oro, Cobre y Plata): Aplicadas de forma imperfecta sobre las crestas del relieve para capturar la luz de la sala.

Polímeros ecológicos y resinas bio-basadas: Permiten aglutinar grandes volúmenes de materia sin que el lienzo colapse por el peso.

Elementos reciclados y cenizas: Incorporados directamente en la mezcla para aportar texturas rugosas, porosas y con una carga conceptual profunda sobre la huella humana.

Artistas Referentes de la Nueva Ola Matérica

Si quieres seguirle la pista a esta tendencia en las galerías, estos son los nombres clave que están redefiniendo el circuito:

1. Honglu Han

Este creador destaca por sus composiciones vibrantes al óleo que desafían el orden. Mezcla conceptos científicos y filosóficos a través de pinceladas vigorosas, erráticas y fractales. Sus lienzos son campos de energía pura donde el caos se convierte en una fuerza poética texturizada.

2. Jaime Domínguez

Un referente absoluto en el uso de la escala inmersiva. Domínguez crea piezas abstractas de gran formato que dominan el espacio arquitectónico. Su uso de bloques de color combinados con texturas táctiles invita al espectador a detenerse y experimentar la pintura como un entorno físico, reaccionando a la volatilidad del mercado digital.

3. Mulgil Kim

Llevando la materia hacia un terreno más lírico, esta artista utiliza una especie de surrealismo matérico. Reimagina la naturaleza y los paisajes como espacios psicológicos. A través de transiciones de color suaves pero con capas físicas perceptibles, sus obras crean una atmósfera onírica que obliga al espectador a desacelerar el ritmo visual.

¿Por qué disfrutamos tanto la hipertactilidad?

La pintura hipertáctil no es una moda pasajera; es un síntoma cultural. En una época donde todo lo que miramos es liso y brillante como la pantalla de un teléfono, el arte contemporáneo nos devuelve la necesidad de tocar, de sentir el relieve y de recordar que el arte, en su estado más puro, es una experiencia física e íntima.

Imagen 1: Caos poético de Honglu Her (Ahora Gallery)

Imagen 3: Jason Martin (Lisson Gallery)

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